domingo, 27 de junio de 2021

Notiserrano 194  entrevista a Carmen Buteler

...el vacío para mí es el silencio, que muchas veces necesitamos para poder ver...

Entrevista a la artista plástica en su mundo de creación ubicado en Falda del Carmen

Por José Luis Thomas

Pregunta de rigor: ¿cuándo comenzaste con la pintura?  En realidad creo que comencé de chica y luego la vida me fue llevando. Cuando volví del sur en el 83 mi padre me entregó un paquete y me dijo que eso era mío: ¨hijita esto es suyo¨. Cual no fuemi sorpresa cuando lo abrí y me encontré con unas tallas de piedra sapo (esteatita) que había hecho cuando era chica. Este regreso a Córdoba marcó un antes y un después, pues fue entonces cuando comencé con lo textil, primero me dediqué a la indumentaria, y luego continué con el textil artístico, los textiles de esos primeros años fueron narrando vivencias sureñas. Una de ellas es ¨La veranada¨. Luego en el 87 organizamos un Encuentro Nacional de tapicistas. Por aquel entonces se hablaba de Tapices ( luego vino la denominación de Arte Textil)- Y allí me reencontré con el Profesor  Carlos Peiteado, a quien tuve de profesor cuando cursé Decoración de Interiores en la Escuela de Artes Aplicadas, Lino Eneas Spilimbergo, hoy Universidad Provincial de Córdoba. Carlos aparte de ser un excelente escultor era un excelente docente y recordé que cuando cursaba dibujo natural con él, el último trabajo práctico, fue hacer un prototipo de un mural, que aún conservo. Ese encuentro me llevó a concurrir a su taller particular durante varios años para profundizar el estudio de la composición aplicada al tapíz. Y fue Carlos quien me descubrió como colorista, así comencé con la pintura y luego siguió el grabado y demás técnicas.

¿Por qué esa forma de expresión y no otra?

En realidad, mis formas de expresión son variadas: pintura, textil, grabado, objetos, libros de artista. Según que quiera y necesite expresar, elijo una técnica u otra. Por ejemplo para la serie La Obra era necesario utilizar los materiales propios de la construcción y así surgieron las placas de cemento, que luego las utilicé para hacer las hojas de los libros de artista de la Manzana Jesuítica, pues me dije: ¿por qué las hojas tienen que ser de papel?  


¿Cómo ha sido tu evolución a lo largo del tiempo?

Creo que en mi largo recorrido, he comenzado  a llegar a la síntesis, que creo es lo más difícil, bueno al menos en mi caso. El famoso menos es más. Es fabuloso poder encontrarlo.

¿Qué es más importante para vos, la forma o el color? 

Creo que es muy difícil decir que es más importante, si la forma o el color. Ambos se complementan y forman un todo. Los colores acompañan la temática de cada serie. Recuerdo una vez, en una inauguración del Museo Liniers, en la que pinté el Museo, un observador me preguntó por que pintaba con colores tan tenues, yo le respondí que eran los colores del museo, es una de sus características arquitectónicas. Como el buen hombre me seguía mirando no muy convencido le pregunté: ¿y usted por qué no se pone una corbata a lunares amarilla y azul en vez de esa corbata azul? Obvio, fin de la pregunta por parte del observador. 


¿Cómo tomás el vacío? 

El vacío para mí es el silencio, que muchas veces necesitamos para poder ver. Si todo es forma y color, nuestra mirada no tiene donde detenerse. Va de un lado al otro. En cambio, si dejamos un espacio vacío, indicado con un color neutro y sin formas, el ojo tiene donde descansar y de allí seguir recorriendo la imagen.

¿Qué te define más lo recto o lo curvo? 

Me define más lo recto, yo necesito componer la obra, lograr un equilibrio formal, quizás no estén concretamente las líneas rectas o estén desdibujadas, pero necesito que el planteo de la obra sea claro y preciso. Lo cual no quita que utilice lo curvo para darle plasticidad a la composición. 

¿Qué fundamentos filosóficos apuntalan tu arte? La vida cotidiana, ¿cómo influye?

En qué medida la realidad irrumpe en tu inspiración? 

En los comienzos del siglo XX la irrupción de las vanguardias históricas en el escenario del arte, significó un proceso sobre el cuestionamiento de la representación mimética o imitación de la naturaleza, se planteó la desfiguración de la mimesis para valorar elementos específicos del lenguaje visual: el color y la forma. 

Una de las derivaciones de éste proceso fue el desarrollo y consolidación de los intentos y concreciones de la abstracción en sus múltiples variaciones y decisiones estéticas. Mirar la naturaleza no exigía reproducirla en sus similitudes y semejanzas sino reelaborarlas con una clave poética en el marco de una interpretación que amplía sus posibilidades expresivas. 

En mi caso, la obra es abordada en filiación directa con ese paradigma.

Tanto en el plano de lo formal como en la adopción de técnicas tradicionales la búsqueda fue a través de experimentación, reviendo los géneros canónicos del arte a partir de nuevas tecnologías y convocando nuevos materiales en la construcción del corpus de obra que combina, formatos y técnicas.

La premisa de mi Obra es instalar una nueva mirada sobre el entorno, el contexto, el más próximo y el que surge de la selección del pasado de imágenes que conforman mi devenir en el mundo.

Una constelación de lo cotidiano, de lo propio que se vuelve ajeno cuando la materialidad se deja atravesar por una nota poética que distorsiona lo aparentemente reconocible.

La materialidad de esta obra trajo como resultado no despreciar ninguna técnica, sino sumarlas para que cada una tenga su singularidad y a su vez formar parte de una propuesta mayor donde se provoca la participación a través de lo dado a ver.

A propósito: ¿cuánto de inspiración y cuánto de trabajo? 

Un décimo de inspiración y 90 % de trabajo, constante y cotidiano. Mientras más trabajo, más ideas van surgiendo. Por eso me considero una creadora incansable.

¿Los temas se acaban con un cuadro o pueden llevarte a una serie? 

Los temas nunca se acaban en un cuadro. Siempre dan para una serie. Salvo que sea una convocatoria específica. 

Has abordado diferentes técnicas, ¿con cuál te sentí más cómoda? 

Depende de que necesite para cada tema. Hay series que tienen obras hechas con distintas técnicas. Pero creo que la técnica que marca mi obra en cierta forma es el textil, aún cuando pinto la trama del textil aparece, constante e inconcientemente.

Recientemente has sufrido un lamentable robo a tu taller… ¿has logrado recuperar algo? 

NO  

La verdad fue un golpe duro, pues entraron estando yo en la casa que queda a metros del taller. Era alguien que conocía el taller, la casa, el perro. Éste hecho fortuito me llevó a  poner cámaras, alarma, rejas y a cerrar el taller al público. Una persona se solidarizó conmigo y me regaló unos rotring que hace mucho no usaba, lo cual me reconfortó pues aun sigue habiendo gente buena en este planeta.

¿Qué significó la pérdida de esas obras? 

Al principio fue terrible. Una sensación de vacío, de pérdida… una cosa extraña. El robo de una obra, no es lo mismo que el robo de un objeto, a estos ya los volveré a comprar, cada obra es como un hijo. 

¿Cómo lo tomaste? 

Luego me tranquilicé, con unas palabras de una amiga que me hizo reflexionar: que me habían robado una obra, NO LA CREATIVIDAD.  A esta la tengo adentro mío y no me la pueden robar.

¿Cómo conciliás la vida familiar con la artística? 





Siempre he tratado de organizarme, cuando mis hijos eran pequeños y me surgía una muestra, una exposición, dejaba todo listo pero no faltaba, no fallaba, y asistía a cada evento que surgiera. Además, hago participar a mi familia de mis actividades, comparto mis creaciones, les pido opiniones: ¿cómo que sienten? ¿que les transmite mi obra? y en general todos me acompañan y disfrutan de lo que hago.

Una vez le comenté a un gran amigo: “dicen que los artista somos raros, qué me hará rara a mí?, y me dijo: “que vos tenés una familia hermosa y que te apoya en todo”

¿Qué es el arte para vos? ¿Actividad separada del ser o un modo de ser y estar en el mundo? 

¡JUSTAMENTE PARA MI EL ARTE es un modo de ser y de estar en el mundo!

¿Cómo sabés que una obra está terminada? 

Es lo mas difícil. Si no estoy segura si está terminada o no, la dejo, por unos días no la miro. Luego la vuelvo a observar y la vuelvo a dejar en suspenso, si hay algo que me parece que le sobra o que le falta y es a media noche cuando me despierto y me pongo a pensar y es allí cuando se me hace el clic de que le falta o que le sobra. Al día siguiente la retomo, hago ese retoque y allí ya está, terminada.

¿No sucede y siempre encontrás algo para hacerle? 

A toda obra siempre se le puede dar una vuelta de rosca. Pero creo que es importante saber decir hasta aca llegué. Esto es lo que quería transmitir.  Creo que es muy importante saber parar  a tiempo.

¿Es una pasión? 

Claro, por eso aún sigo trabajando con el mismo entusiasmo o aún más que cuando comencé. Amo los materiales, las texturas, los colores, cuando encuentro una madera, un hierro, un objeto, que me atrae por su forma o textura lo guardo y en algún momento termino incorporándolo en alguna obra. Como ocurre con las cajas de la Serie: Juego, realidad y vida.

¿En qué corriente artística te inscribirías o sentís que te define, o por el contrario sos anárquica en ese sentido? 

Yo digo que trabajo una figuración que vira a la abstracción. Una clasificación más específica se las dejo a los Criticos de Arte. Zapatero a su zapato, solía decir mi abuela.

¿Qué te dejan las exposiciones con respecto a la devolución del público, en el sentido de revelaciones que no sabías que expresabas con tu arte?

Por lo general me  llenan de sorpresas, pues el espectador puede descubrir mensajes con múltiples significados para mí desconocidos y eso me lleva a nueva reflexiones sobre mi obra. Me permite redescubrirla, lo cual a veces da pie para seguir creando.

¿Qué otras artes aportan a tu oficio?

La música y la danza colaboran en mi proceso creativo. Las melodías marcan un ritmo y la danza con sus movimientos sugieren composiciones. Que bailan en mi cabeza inconscientemente y de golpe aparecen reflejadas de alguna forma en la composición.

La mujer, como  filosofía y mensaje, ¿tiene espacio en tu pintura?

Si, por supuesto, tengo una serie que pinté durante varios años. ¨A VUELO DE PÁJARO¨que nació como símbolo de libertad de la mujer. Creo que el ser libres es un tema muy complicado, pero creo que muchas veces las mujeres somos esclavas de nuestros conceptos culturales, que suelen ser tan machistas como lo de los hombres y  somos nosotras quienes los alimentamos. Otras veces somos esclavas de nuestra comodidad o sea de nosotras mismas, en fin, es un tema complejo.  Después yo digo que me volví más buena y expresé que se refería a la libertad de la persona. Ja ja ja.  Tengo un libro Objeto que se llama Mujer, lo envié a un salón que se hacía en Rusi, Italia. Pero se perdió en el regreso, como lo había fotografiado luego hice un segundo ejemplar

-¿Y la política? 

-¿La violencia?

-¿La ecología?

-¿Lo metafísico?

-¿La muerte?

La política, la violencia, la ecología, lo metafísico y la muerte: son todas cuestiones que nos atraviezan día a día y más en éste momento de Pandemia, tan particular que nos está tocando vivir. Donde todo toma un valor y un lugar muy especial. Ya que de una forma u otra nos lleva a un permanente replanteo de todo. Estamos viviendo algo totalmente desconocido para todos y esto hace que nuestra mirada, nuestro sentir esté en un permanente descubrir día a día esta nueva manera de vivir, hasta cuando? No se sabe, solo sabemos que estamos hoy. Si bien siempre supimos que nadie tiene la vida comprada en este momento todo es diferente, el hoy, es lo único seguro y con lo que podemos contar.

Todo se refleja en mi obra, ya que mi obra plástica como yo digo refleja la vida y la vida es un todo y por supuesto un continuo aprendizaje. 

¿Hay algo más que quieras agregar?

Creo que está todo incluido, muy bueno el cuestionario, espero haber respondido todo lo que me preguntaron y más aún. 

Una cosita si puedo agregar. y es contarles que estoy trabajando junto con Carla Rey para publicar un libro sobre mi obra plástica. Por ahora estamos hilando página a página un Buteler. Luego les iré comentando más detalles. 

José Luis Thomas

















miércoles, 28 de abril de 2021

Notiserrano 193 Nota: Flor de cactus

Flor de cactus

Por 
Thomas-Yudé




 Encontrase con María Florencia Coronda, es conocer a una verdadera flor de cactus; no exagero, así como ellas, es su personalidad, sencilla, colorida, tersa y cálida, pero para que pueda conocerla en persona tiene que acercarse a Flor de Cactus, su emprendimiento en Anisacate, donde lleva muchos años cultivando a estos serenos, majestuosos, y a veces disparatados ejemplares del reino vegetal. 

Nos cuenta: mi jardín está abierto al público  desde hace unos 15 años aproximadamente . Al principio sólo lo atendía los fines de semana y feriados y desde hace un tiempo  en forma permanente .

Comencé, básicamente, porque ninguna planta me sobrevivía. Había probado todo;  y por esas cosas del destino llegó el primer cactus a mis manos. ¡¡¡Flechazo total, simbiosis!!! , floreció, dio hijos. Y desde ese momento fue sólo un camino de ida!!!! Tanto es así que a esa variedad la llamo el cactus “fundador “. Porque fue el de mi inicio.

Recuerdo mis comienzos y los cuidados que les profesaba. La alegría cuando tenía una variedad nueva !!! Eran muy pocos, y los ubicaba en un palo de agua a modo de maceta. ¡¡¡Estaba chocha !!! Eso fue hace más de 18 años.

Mucho de mi tiempo es para ellos, debido a la cantidad principalmente. Aparte, hay momentos y tiempos para hacer esquejes (podar) sembrar, transplantar. Sobre todo, durante la primavera y el verano, es cuando demandan más tiempo. En invierno, si bien ellos no necesitan cuidado, debido al lugar donde estamos hay que cuidarlos de las heladas. Y tengo algunos que cubro a diario. ¡¡¡Son mis bebés!!! —nos dice llena de ternura y felicidad.

Pueden reproducirse por esquejes (gajos) cómo lo hace la mayoría de la gente. Y también de semilla. Que para los que amamos estos pinchudos es maravilloso verlos nacer. La época de siembra es la primavera y para reproducirlos por esquejes, la primavera y el verano.

En mi jardín hay variedades de muchos lados, si bien los que más tengo son los autóctonos.  Hay bastante mexicanos y algunos de África, que he ido comprando a grandes coleccionistas. El mundo del cactus tiene exponentes bellos en todo el planeta.

A medida que hablamos Florencia se apasiona y va de un ejemplar a otro y nos muestra y nos cuenta sobre cada uno. Acérquese lector y verá que no mentimos, pero eso sí, vaya con buena onda y destile amor por la naturaleza y las plantas y será recompensado con una energía maravillosa; ellos le devolverán sus buenas intenciones. 

Es imposible saber cuántas variedades existen. Y te cuento —nos dice—  que muchos clientes me preguntan si sé cuántas tengo, siempre respondo que no; y que sólo sé que quiero una más!!!! En cuanto a la cantidad, como te decía, también está la mano del hombre haciendo variedades nuevas.

Es un bello mundo el de las crasas o suculentas. Generalmente cultivamos cactus y suculentas; llevan más  o menos el mismo cuidado. Son bellas en su aspecto, crecen rápido, son muy ornamentales. En primavera y otoño toman un color muy particular que las pone más bellas aún.

A las crasas le gusta mucho el sol de la mañana. Un riego semanal en verano, cada 15 días en otoño y primavera.  En invierno cada 20 días, y hay que cuidarlas de las heladas. La gran mayoría no resisten la intemperie en invierno.

Los que llegan se sorprenden por el tamaño de los ejemplares que crecen en el predio. La pregunta más usual es: cuántos años tienen los que tengo en el jardín. Muchos reconocen en los míos grandes, a los que ellos tienen pequeños. Así que se van contentos sabiendo que tener un cactus grande solo es cuestión de tiempo.

Y no es para nada una moda, considero que el cactus acompaña el ritmo de vida de la gente. Si no tenés tiempo, se adaptan con un riego semanal, en pleno verano están divinos. También cuando armás un cantero en el piso, los dejás con riego natural. O sea, te llevan cero cuidado. Entonces, creo y considero que aparte de ser bellos y sorprenderte con flores y muchas ventajas más, no tenés que estar tan pendiente de ellos y eso es una ventaja para quienes están muy ocupados. No es un plantín que dura una temporada,  si los ubicás en un buen lugar te duran toda la vida .

Florencia es generosa y prolífica como sus cactus; da su conocimiento a manos llenas, será por eso que el universo la bendice con su magnificencia.

El cactus no necesita cuidados específicos —nos cuenta mientras caminamos— Tampoco fertilizantes. Un sustrato bien drenado es suficiente.

Las crestaciones son crecimientos en forma de abanicos que hacen los cactus de manera natural. Algunos con formas muy lindas, parecidos a los corales. Son caprichitos de la naturaleza;  que cuando lo hacen los míos, me siento  súper feliz.

Los amo a todos todoooooos —ríe feliz—, pero uno de mis preferidos son los cereus;  crecen muy altos, son árboles prácticamente, se llenan de flores blancas con un sutil perfume. Son muy generosos en su floración.

Son una verdadera pasión, se transformaron en eso desde hace un tiempo. Recuerdo de dónde traje cada uno, o quién me lo regaló. No hay un sólo día que no esté en contacto con ellos. Agradezco todos los días trabajar de esto.

Son muy especiales y considerados desde nuestros ancestros como protectores, guardianes del hogar. En Perú particularmente, no hay casi nadie que empiece a construir su casa sin poner un cactus en su terreno. Algo así como la usanza de la ruda en la puerta de la casa.

Hablar con Florencia, recorrer de su mano el predio, es contagiarse de esa pasión y amor por los cactus y suculentas. Es un lugar para visitar y enamorarse de las variedades y su belleza; durante el verano la mayoría están florecidos. 

Como dice Florencia son unos amigos y acompañantes para toda la vida que no demandan demasiado cuidado y le dan al ser que los cultiva una tarea y una forma de ocuparse de algo positivo que lo ayude a alejar de la mente los pesares y miserias. 

Por otro lado, no son plantas caras y siempre se puede incorporar uno nuevo y al llevarlo a la casa, cada día, al verlo mientras crece,  el corazón de llena de alegría. 

María Florencia es un ser luminoso y privilegiado por la vida y por su don y amor por estos elegantes y sobrios pinchudos (alguinos más que otros); conocerla, hablar con ella y escuchar cómo habla de sus criaturas es parte del encanto de iniciar la aventura con los cactus y suculentas. Acérquese, sobre Ruta 5, Km 32,5, Villa Montenegro. Anisacate. Te: 3547-15468021 - flordecactusag  .

¡¡¡NO SE LO PIERDA!!!

Thomas-Yudé

Nota publicada en Notiserrano 193: Martirio

Martirio

Su arte incomparable, su mística 

y su enorme talento 

Por José Luis Thomas  


Vivimos en un mundo donde el arte prolifera de todas maneras y formas; pero no hay tantos artistas; por eso, me complace destacar a algunos de ellos, cuando en este paseo por la vida uno tiene el placer de disfrutarlos, y parte del mismo, es compartir con los demás. Así es como hoy les acerco a una extraordinaria y renombrada cantante y actriz Española, nacida en Huelva, con un nombre que de por sí es sugestivo: Martirio.

Dentro de su espectro vocal, manteniendo el espíritu de la copla como un distintivo genético, fusiona tango, bolero, jazz, flamenco, waracha, rock y otras modalidades musicales de actualidad, lo que le permite recrear temas y aggiornar letras y músicas captando públicos diversos. Lo importante es su singularidad, su notable talento y el espíritu artístico que la alienta desde lo más profundo. Sin dudas, esta naturaleza creativa sensual empírica, para definirlo tratando de abarcar su capacidad emotiva con el proceso mismo de vivir, que desde el lugar del espectador se recibe como una bocanada de espontaneidad y de auténtica entrega.

Martirio tiene una extensa trayectoria en la que ha mantenido coherencia y ese don tan especial para sostener su propia metamorfosis sin dejarse arrastrar por modas o tendencias alienantes, en un intento por llegar al público. Su arte es íntimo. Con esto me refiero a sus presentaciones, en las que toda la energía creativa se concentra en su figura y en el músico que la acompaña. Esa singularidad se suma al modo de interpretar, rescatando los medios tonos, tan difíciles, pero que ella sabe manejar con absoluto dominio vocal, sumado a una impecable técnica para respirar, concentran la atención y despiertan en la gente una correspondencia empática; algo de esa manera de cantar estimula y expande el encuentro entre almas. El fraseo, los altos y bajos; los arrastres y cortes, sumados al color de su voz, mantienen viva la letra. Esa forma de interpretar es producto de su capacidad natural y estudiada que le permite revalorizar las palabras con sus profundidades; los silencios cobran significación; es decir, con cada tema recrea la historia misma que narra. Canta desde adentro, con tempo y sugestión. Utiliza mucha poesía de agrandes poetas y siempre está rodeada de pares extraordinarios. 

Su sola presencia, envuelta en sus túnicas, con sus peinetones, sumados a la magia que proponen sus anteojos oscuros, ya míticos, producen una mística y nos hablan de la vida desde el lugar de lo simple y emotivo. Conjura una forma de expresión que estimula la intimidad y el gusto por la densidad, que es parte de los seres que sienten la vida y no que sólo son vividos por ella.

¿Es gratuito este don? Para nada, es parte de su génesis artística sumado a un largo camino de trabajo, coherencia y esfuerzo. Y no sólo eso; Martirio es una mujer muy inteligente y culta; conocedora de música y gran cultora de la poesía y de autores que han destacado en el mundo. 

En 1986 comienza su carrera como Martirio; en los ochenta formaba parte del grupo Jarcha, alcanzado gran difusión en la España de la transición. Formó parte, entre otros, del grupo Veneno.

Luego de su etapa inicial en la música, accede al cine trabajando en películas tales como: Belmonte de Juan Sebastián Bollaín y Más allá del jardín, de Pedro Olea. En 2004, Iris de Rosa Vergés; en teatro hace el rol de Doña Ana, en  Don Juan, Carnaval de Amor y Muerte, De Ulloa, en una gira de seis meses con el Centro Andaluz de Teatro.

En televisión:  encarna a una ciega, mala, ninfómana y muy divertida, durante dos capítulos en la serie Makinavaja con dirección de Jospé Luis Cuerda.

Editorial Planeta publica su autobiografía: La vuelta a Martirio en 40 trajes.

Ha colaborado, entre otros, con artistas de la talla de Chavela Vargas, Compay Segundo,  Carlos Cano, Alberto Cortez, Simón Díaz, Pedro Guerra, el pianista de jazz Chano Domínguez, Susana Rinaldi,  o el cantaor Miguel Poveda, con quien presentó el espectáculo Romance de valentía en 2005, con arreglos de su hijo Raúl Rodríguez, Jesús Lavilla y Juan Gómez “Chicuelo”. Participa junto a la cantaora de flamenco Mayte Martín en el espectáculo “Entre amigas” de Omara Portuondo celebrado en el Palacio de la Música Catalana de Barcelona.

En 2007 publica cuatro discos independientes: Coplas de madrugá, Flor de piel, Mucho corazón y Primavera en Nueva York. En 2008 realiza una serie de conciertos conjuntos con la artista mexicana Lila Downs, con quien ya había trabajado en 2006.

En octubre de 2008 ofrece tres conciertos grabados y editados en un disco en la Sala Luz de Gas de Barcelona conmemorando sus 25 años de carrera artística con el nombre de Martirio.

Incursiona en la música cubana con José María Vitier, y graba un disco que incluye 13 poemas musicalizados de escritores españoles y latinoamericanos, El aire que te rodea. 

En 2013 publica el disco en homenaje a Chavela Vargas: De un mundo raro. Cantes por Chavela, junto a su hijo Raúl Rodríguez Quiñones, otro gran artista con su guitarra, con quien comparte escenarios hasta el presente y forman una dupla intensa, por cuanto tienen mucha química y crean una fuerza muy notable que trasciende el escenario  En 2015 lanza una caja que incluye 2 CD y 1 DVD incluyendo el  Documental sobre su trayectoria realizado por José Sánchez-Montes, en celebración de sus 30 años de música, incluye 30 canciones que repasan su carrera y incorporando nuevos temas y varias sorpresas.

Imperdible su programa radial Cantes Rodados dedicados cada vez a diferentes ritmos, (rumba catalana, sevillanas, otro, con aires cubanos dedicado al Bolero Filin, etc) con un despliegue de conocimiento de su parte extraordinario, siempre con su calidez e impronta.

Ha recibido numerosos premios y distinciones por su larga y fecunda carrera, llevando el  nombre de España a un alto puesto de honor  por la calidad de su arte.

En 2005 recibe, junto a Chano Domínguez el Premio de la Música 2004 en la categoría de Mejor Disco de Canción Española por Acoplados.

San Juan de Puerto Rico la nombra “hija adoptiva” por decreto. Recibe la Medalla de Oro de la Junta de Andalucía, y el Premio Internacional Cubadisco. ​

Fue galardonada con el Premio Nacional de las Músicas Actuales, dotado con 30.000 euros, otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España. Destacando, “su personal aproximación a las músicas populares, desde sus raíces andaluzas, mostrando el valor de la copla a las nuevas generaciones” y “por propiciar un acercamiento profundo a la música iberoamericana”, así como por “su coraje y la libertad con la que ha trabajado llevando su actitud transgresora desde su imagen a su música”. Recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Durante todo este tiempo de pandemia ha trabajado intensamente y cada vez que ha podido se ha presentado en los escenarios. Entre ellos, el concierto A Bola de nieve con Chano Domínguez en Cádiz, el día 7 de marzo, en el Gran Teatro, y el pasado  23 de marzo , en Soria, con  Raúl Rodríguez para hacer “Travesía” en el Teatro Palacio de la Audiencia y así sin parar, a puro cante!!!!

En esta apretada síntesis de su trayectoria quise traer algo de todo lo que ha hecho y con cuánta intensidad y verdadera vocación sigue el derrotero que le impone su pasión y absoluta entrega a su arte. Es parte de ese parnaso de mujeres y varones únicos: Amalia Rodríguez, Chabuca Granda, Dolores Pradera, Chavela Vargas, Misia, Ute Lemper, Olga Guillot, Celia Cruz, Susana Rinaldi, Piaf, Mina,  Lila Downs, Miguel Poveda. Una artista hecha desde la médula a la medida de su exigencia y constante búsqueda, muy creativa, llena de sutilezas y profundidades, siempre creando un halo de magia sutil y envolvente, y no sólo lo digo yo, sino que muchos de sus seguidores coinciden en esa cualidad de su arte. Entregada en cuerpo y alma, mantiene un sentido humano y social propio de los seres que sienten que la vida y el arte son un espacio para trascender los imposibles y alcanzar el alma y corazón de los otros, creando empatía desde la calidez. ¡Por eso celebro su arte y lo comparto con los lectores de Notiserrano”.

José Luis Thomas

Fotos: Jesús Ugalde



miércoles, 11 de septiembre de 2019

Notiserrano 179 Para adelante o para atrás No es una elección más

Para adelante o para atrás

No es una elección más

Por José Luis Thomas
 Los argentinos estamos una vez más ante nuestra propia historia y parafraseando a Cristina Bajo, como vivido cien veces.
Es lamentable que luego de tantos enfrentamientos estemos dudando entre “Democracia o Totalitarismo; entre Patria o barbarie; entre Libertad o sometimiento; entre República o dictadura, con todas las variables que estas apelaciones tienen en el mundo.
Lo inconcebible de nuestro pueblo es su discapacidad para reconocer las diferencias, y para salir de las dificultades haciéndose cargo de su responsabilidad en los hechos.
Esta naturaleza forma parte del histórico paternalismo que pasó a ser parte de la identidad nacional; esa necesidad enfermiza de “no madurar” y esperar siempre que un líder, un caudillo, un “otro” al que se endiosa, se haga cargo de los problemas y los resuelva por arte de magia sin que sus demandantes tengan que padecer ninguna dificultad.  Es que somos muy infantiles. O muy egoístas o decididamente discapacitados para enfrentar la vida. Más bien creo que se ha hecho carne eso de ser “piolas” y nos gusta dejar que los demás hagan lo que cada uno tendría que hacer.
Endiosamos a los líderes y luego cuando no cumplen con lo prometido, como si hacerlo en este país fuera algo sencillo, -le quitamos el apoyo- puesto que una mayoría asume ser oposición, no para acompañar y ayudar a solucionar problemas, sino para denostar, criticar y obstaculizar todo lo que no salga de sus filas. A estos sujetos, entre los que se cuentan varios partidos políticos, sindicalistas, derechos humanos y  organismos sociales, solo les interesa crear un sistema del que puedan servirse sin dar nada a cambio, entiéndase “Políticas de Estado”. Proponen caos y propiciar un camino que les allane vivir del Estado, de los que producen, y al mismo tiempo perseguirlos y denostarlos por burgueses, capitalistas y adinerados insensibles a sus demandas. Es altamente significativa la psicosis de estas masas que viven una realidad distinta de la real y “matan a la gallina de los huevos de oro”.
En este momento, la división es muy clara y no la produjo nadie exprofeso: se da por generación espontánea, por decantación y como una doble cara: evolución por un lado e involución por el otro. Esta grieta, no es porque sí, responde a dos clases de individuos: los que viven por sus manos y los que pretenden vivir de los otros. Los que dan a la educación un valor real del cual se desprende la evolución, y los que sumidos en la ignorancia dependen de sus líderes nefastos para vivir. De un lado de la grieta están los que aman a su País como un Todo que los cobija y al que contribuyen con su trabajo y al mismo tiempo defienden la República, la libertad, y a sus instituciones, y ponen la ley por encima de todo; que tienen conciencia de que “el ideal Patria” se refleja y manifiesta en la cultura viva que nos fue legada y a la que siguen contribuyendo los que defienden la ética y la moral desde sus profesiones y trabajos; del otro lado surgen hordas cegadas por el odio, la venganza, y destruyen todo lo que signifique y represente orden, creatividad, respeto y libertad, pretendiendo imponer su doctrina decadente, fascista, aún desde las escuelas y universidades, en un claro mandato para formatear las mentes infantiles y jóvenes, privándoles del legítimo derecho de elegir sus propios derroteros.
Lo grave de este momento, no son los fanáticos del lado oscuro; sino los indecisos, los que aún tienen capacidad para reconocer las diferencias, pero que por algún tipo de irracionalidad ideológica, necedad o egoísmo, generan una zona de incertidumbre y propenden al caos y a la incentivación de la energía oscura de ese lado de la grieta que pretende imponer un modo de país “totalitario, fascista, dictatorial y populista” que ya ha demostrado su naturaleza corrupta, no sólo en el país, sino que se puede corroborar en otros, como Venezuela o Cuba.
Hay un tipo de humano con ideales políticos, que confunde igualdad con “serie” y no puede diferenciar, que nunca los humanos podrán ser todos iguales porque desde la genética ya está determinado a tener una calidad de conducta, una biología y una inteligencia intelectual y emocional, que siempre hará la diferencia. La historia lo demuestra.
Es un hecho puramente evolutivo. Por otro lado “el ser físico que se abastece de los “deseos” depende de ese estímulo para realizar su sentido de vida. El ser humano es esclavo de sus deseos, por más insignificantes que sean. Por eso “ser pobre no es una virtud y ser rico no es una maldad”; todos en virtud de sus deseos “quieren ser ricos”, “vivir bien”. En ese largo juego de codicia con todas sus derivaciones, se trama la sociedad y se convierte en una confusa mascarada en la que algunos oportunistas tratarán de manipular a los más ignorantes y necesitados, “ofreciéndoles alcanzar una igualdad que es imposible porque sus naturalezas no están dotadas para ese fin” y se servirán de esos deseos para crear sus Poderes en beneficio personal. Muchos (corruptos por naturaleza) que deciden hacer de la política un trabajo y vivir del Estado, se vuelven adictos al Poder y con él desarrollan una gran capacidad para delinquir, utilizando discursos aviesos, creando una ilusión colectiva basada en las necesidades básicas y exaltando los deseos de los ignorantes, o iluminados intelectuales, que se protegen y camuflan  detrás de ideales altruistas (en apariencia) para dejar sus miserias a raya y creer que son grandes salvadores de la humanidad, pero que en sus delirios filosóficos, intelectuales y políticos, desconocen la naturaleza humana, su condición material y –como ya dije–su controlador interior: los deseos.
Hay políticos dignos, pero la mayoría –y lo demuestra la realidad– convierten lo que es “un servicio” a la sociedad en un trabajo, cuya remuneración en blanco es un diezmo de un diezmo, del pago en negro que han aprendido a ratear al Estado y a la gente.
Por eso cuando surgen “políticos honestos” se convierten en una cámara oscura que revela la condición falsa de sus colegas y en consecuencia son denostados, y tratarán a toda costa de entorpecer sus funciones y ponerles todo tipo de piedras en el camino arengando a las masas y estimulando sus carencias como estandarte.
Señores, estamos como el pueblo esclavo que Moisés sacó de Egipto, ante el mar rojo: o tenemos fe y nos disponemos a cruzar hacia la libertad, con incertidumbre, pero dependiendo de nuestro esfuerzo y creyendo en la palabra de un guía que se pone a sí mismo como escudo y es guiado por su honestidad y su fe, o regresamos a la esclavitud y le permitimos a los faraones de odio, de la corrupción, de la manipulación y de la venganza ponernos bajo el yugo a golpe de látigo por un pedazo de pan manchado de sangre.
La decisión es toda nuestra, pero sobre todo de los indecisos, de los que queriendo castigar a Macri nos castigaron a todos y abrieron las puertas del infierno en el que se puede ver con claridad la “engañosa manipulación de los que ya estuvieron en el poder y nos dejaron sumidos en el mayor de los desastres: moral y económico y que ahora, ante la codicia de volver al poder no pueden mantener a raya sus oscuras “determinaciones” y  dejan salir de tanto en tanto sus verdaderos objetivos.
La decisión la tienen los que no fueron a votar en las PASO, los que votaron a candidatos que no tenían oportunidades, los que votaron en blanco, los que quisieron castigar a un gobierno, que “aun cometiendo errores nos estaba sacando del pozo” de la única manera posible “con esfuerzo”, “con trabajo” “con dignidad” con libertad y poniendo a la República al frente y a la Democracia como un bien preciado para todos.
Por favor, “dejen de soñar con pajaritos de colores o de estar encandilados como los aborígenes ante los conquistadores” (ya saben lo que les pasó).
La vida no es fácil, todo lo que se puede lograr debe ser con TRABAJO, ESFUERZO, EDUCACIÓN, DIGNIDAD, RESPETO POR LOS DEMÁS Y POR LAS INSTITUCIONES.
Si se creyeron el cuento de la igualdad vuelvan a comenzar y dejen de soñar, que mientras tanto los vivos los utilizan para pasarla bien a costa de sus ideales, porque “ellos, ellos, siempre son ricos”: y ustedes, “pobres ilusos” sus esclavos proveedores.
José Luis Thomas

Notiserrano 179 Reportaje a Jorge Torres Zavaleta




Jorge Torres Zavaleta 

Uno de nuestros grandes escritores contemporáneos, en una charla imperdible con Notiserrano.

Por José Luis Thomas y Norberto García Yudé

Nos conocemos con Jorge desde la aparición de su libro El Palacio de Verano en 1989, Primer Premio de la Fundación Fortabat (1987). Hemos seguido su notable trayectoria, su coherencia y su auténtica pasión por la creación literaria.
Comenzamos recordando sus comienzos.
Creo que desde siempre mi punto fuerte fue la imaginación, la capacidad de fantasear, de crear historias y tomarme en serio mis ocurrencias. Un hermano mío, muy querido, de tres años, murió de polio cuando yo tenía cuatro años. Yo también me enfermé pero en mí no quedaron secuelas. Creo que por eso, me acostumbré a vivir solo y a inventar. A los siete años leí mi primera novela, e+n inglés, se llama The Wind in the Willows y es un libro que se puede disfrutar a cualquier edad. Tengo un gran cariño por sus personajes, pequeños animales que en realidad tienen todas las características de los seres humanos, son auténticas creaciones que también nos describen y apelan siempre a nuestros deseos de aventura y amistad. Leí mucho de chico, desde revistas inglesas que recibía la generación anterior de mi madre y mis tíos, hasta los tomos de El tesoro de la juventud, enciclopedias de toda especie, los libros de Guillermo De Richard Compton, los de Enid Blyton, con sus emocionantes aventuras, revistas de historietas mejicanas, todos los cuentos de hadas de Perrault, de los hermanos Grimm y de Andersen, La Fontaine, Esopo y demás, También historias sobre la Independencia Argentina y luego los libros de Julio Verne, Alejandro Dumas, Swift con sus historias de Gulliver, casi todo Stevenson, incluso sus ensayos gracias a los que entablé con él una firme amistad de más grande con la certeza de que era una persona de excepción; también y desde luego Alicia en el país de las maravillas. Y Las mil y una noches, además, que en inglés se traducía como The Arabian Nights.
Cuentos sobre exploradores, aventureros, caballos, Black Beauty, Ivanhoe, y otros muchos de Walter Scott, y de chicos que conquistaban el cariño de un abuelo peor que el Scrooge de Dickens, —Little lord Fauntelroy—; me acuerdo de su madre con mucha simpatía porque me parecía igual de buena que la mía. También The Water Babies, y luego los libros de Sandokan del inolvidable Emilio Salgari, cuentos de fantasmas, Sheridan la Fanu, lord Dunsany, los Ingoldsby Legends, Wilde, luego libros de viajeros en inglés que tenía mi abuelo y después a los tan gratos libros de la generación del 80, Mansilla Wilde, Cané.
A los diecisiete ocurrió mi deslumbramiento con Borges –así que también era posible escribir con la inteligencia al desnudo–, eso fue un descubrimiento, como también lo fue Hudson del que me hice amigo para siempre; recuerdo con emoción mi lectura de Allá Lejos y hace tiempo, y más tarde La tierra purpúrea que Inglaterra perdió, maravillosa novela mezcla de aventuras y de relatos de campo con algo de picaresca porque el inglés de la novela es un enamoradizo picaflor, íntegro, pero, sí, enamoradizo. Y qué decir de las novelas de Dickens, de Oliver Twist, por ejemplo, y todos sus personajes y aventuras y villanos y la gran calidad de su prosa y de su Cuento de Navidad, que es una especie de exploración psicológica que retrotrae a Scrooge al pasado a los momentos donde ha faltado compasión de su parte y así tiene una nueva chance. Al revés de lo que dicen, me parece una novela psicológica bien profunda, muy anterior a Freud que hace regresar al personaje a los nudos de sus traumas. Años después decidí que su novela más perfecta era Great Expectations. En fin, voy a acortar esta respuesta porque sería de nunca acabar y me dejo unos cuántos libros muy queridos fuera de mi lista. Las novelas policiales las dejo para más adelante, Sherlock Holmes y The Hound of the Baskervilles es un ejemplo insigne, pero debo haber leído casi todo Ágata Cristie que, cuando yo era adolescente, se vendía en los kioscos, y más adelante algo de la novelas negras norteamericanas, que parece un género propicio para la argentina actual

—El vínculo con lo rural desde tu literatura parece ser parte de vos… 
En cuanto a mi fascinación por la palabra escrita siempre se vinculó con lo oral. Me encantaba oír cómo hablaba la gente de campo y toda clase de gente y prestaba mucha atención a sus expresiones y modismos. Por algo uno de mis libros, Las voces del reino está contado por tres voces que en el texto aparecen con colores distintos: Verde, azul y rojo. Hay unos textos sólo unos pocos, en color celeste que intercala los epígrafes, el índice y la palabra fin. Las voces son continuas, los colores nos dicen a qué personaje pertenecen. No tiene puntos aparte pero creo una vez aceptado este juego de los colores es un libro fácil de leer.
Como te digo, los colores son los relatores, voces de un río con varias corrientes que se alternan y donde uno puede abrevar o, digamos, de un trama que puede leerse de corrido. Todo esto está contemplado en el argumento, no es capricho. Les gusta a la gente de imaginación y a los adolescentes y ya en la tapa hay un microcuento que habla de las propiedades mágicas de ese mismo libro. Con lo cual cumplí con mi ambición de crear un libro diferente que desde su mismo planteo se propusiera como un objeto mágico.
Volviendo a tu pregunta sobre lo rural, sí, ese fue el mundo que amé siempre. Iba a lo de mi padre en el oeste, en Huanguelen y a lo de mi abuelo, en Chapadmalal, Mar del Plata. Ambos lugares, muy distintos entre sí me enseñaron distintos aspectos del campo argentino y de a poco fui uniendo esas historias en una trilogía que aún no publiqué y que se llama El campo Salvaje. Creo que Tolstoi decía que si no fuera por su campo Yasnaya Polyana a lo mejor tendría más amplitud pero que seguramente tendría menos profundidad. Algo de eso me pasa a mí. Y tengo muy presente el ejemplo y la obra de Faulkner con su obra sobre el esplendor y estertores del sur. Así como los muchos tomos de la Comedie Humaine de Balzac que leí de grande.

—¿Cómo describirías la curva creativa desde tus comienzos hasta el presente?
Como la de una persona que a pesar de pensar que tenía que leer absolutamente todo, empezó a soltarse después de sus dos primeros libros que publiqué entre los 26 y 30 años, y que a lo largo de mi obra siempre ha tratado de hacer algo que no había hecho antes. Un artista debe cambiar, superar sus límites, no quedarse en su zona de comodidad, hay que plantearse desafíos, no vale la pena dedicarse a escribir si uno repite la misma novela o los mismos cuentos. He ensayado, escrito cuentos y novelas largos, cortos, trágicos, cómicos, tragicomedias, comedias negras, microrrelatos, siempre escribí lo que me nacía escribir, lo que deseaba expresar, sin condicionamientos de ninguna especie ni propios ni familiares ni de las editoriales. Agrego que esta trilogía del campo salvaje que comienza en 1873 está además continuada en varios de cuentos de distintos libros, éstas historias que cuentan la decadencia del lugar ocurren a partir de mediados de siglo XX y en una novela corta que se llama El verano del sol quieto. A veces los mismos personajes son protagonistas y otros personajes secundarios, quería que fuera como un calidoscopio, fueran variando las historias y que tuvieran argumentos y técnicas diferentes aunque convivan en una historia más grande que ellos.
Creo en la imaginación y en la libertad, el compromiso con los otros y la lealtad a los afectos. Lo creo profundamente, pero no me tiembla la mano si tengo que crear un personaje malvado. Como decía Bioy la literatura es un cuarto más de la vida, una habitación o quizás una casa, agrego, para el tamaño de cada uno de nosotros. Yo quiero entrar a todos los cuartos posibles; y estar más tiempo y conocer mejor los que más me interesan, con sus paisajes y personajes; por suerte a cada rato encuentro un cuarto nuevo.
—Los temas históricos que conforman tu itinerario novelístico ¿son curiosidad por el pasado o excusa creativa, filosófica y sociológica para redefinir el presente? 
—Hay algo de las dos cosas. Me parece que en la Argentina hay muchas historias que se han ido sumergiendo, entonces cuando uno las cuenta el lector las reconoce, se acuerda de algo que no tenía plena conciencia de conocer y le resultan vagamente familiares aunque no las conozca en detalle.
Me doy cuenta que busco, en la agitada vida de nuestro país, los momentos en que cambian las épocas. Así fue, para mí 1928, de La noche que me quieras. Es el último año de un país que todavía podía ilusionarse y pensar que no tenía problemas. Gardel debutaba en el famoso café Florida en la Rue Battignolle el 2 de octubre de 1928. La historia recorre 60 años, de 1928 a 1988 y cuenta la vida y los amores de Arturo y su pasión por Mora y creo que es mi novela de la picaresca porteña y del último esplendor de la Argentina, con sus viajes en transatlántico y su variada fauna nocturna de los argentinos en la noche de París, en tres boites principales: El Florida, El Garrón y El Palermo. Y por supuesto las carreras del hipódromo de Palermo porque está escrito con ese tono de época y los burros, como los llamaban en la popular eran esenciales porque la vida no podía concebirse sin carreras. Así que ese fue a mi criterio el último año de inocencia argentina. Después empezó todo lo que ya sabemos. Además si uno cuenta otra época automáticamente el lector la contrasta con la actual. Eso es inevitable.
En cuanto a El Malón Grande ocurre en otro punto de quiebre, 1873. Se libraba la Guerra del Paraguay, los fortines tenían pocos hombres y el cacique Cafulcurá, quien según decían algunos, tenía 101 años, estaba armando una invasión para arrasar Buenos Aires y expulsar al blanco de Sudamérica. En cuanto me enteré de eso supe que ahí había una novela. Me llama la atención que en la Argentina no haya, desde la ficción, aunque hay investigaciones y memorias muy sagaces y meritorias, novelas que reflejen el mundo de los indios de y la frontera. Creo que hemos negado la historia de los indios, que al poblarse la llanura desapareció en gran medida su recuerdo y con ello parte de nuestro pasado con todas sus alternativas. Eso nos quita profundidad, humanidad y realismo. Escribir estas dos novelas fue como desenterrar continentes sumergidos, especialmente en caso de El Malón Grande. Me asombra que a esta altura sea la primera novela que trata en profundidad el tema de la declinación del poder de los indios a través del destino de tres de sus grandes caciques: Calfucurá, Catriel y Sayhueque así como de sus penosos devenires.

—¿Para vos qué es escribir?
En general yo diría que escribir es como soñar, pero es un sueño dirigido. Es como si uno supiera en que dirección general quiere ir. Pero es de noche y uno está en un auto solo y los faros sólo alumbran unos pocos metros del camino. A medida que avanzamos vamos viendo nuevos tramos de la ruta pero, aunque sepamos esa dirección general no sabemos, no podemos saber, qué nos espera, por la oscuridad, que hay más allá. Uno tiene, sí, una especie de mapa mental. No es lo mismo escribir sobre 1928 que sobre la frontera en 1873 o sobre un reino medieval imaginario o una estancia a la europea en 1965, como en El verano del sol quieto. Pero los detalles del mapa, van cambiando más de lo que hemos imaginado al principio. Hay que aceptar esos cambios. Es como un pintor que pinta, necesita la acción de pintar.
Y a veces hay sorpresas: una capítulo se transforma en tres, hay personajes que uno decidió liquidar pero al conocerlos mejor, al irlos escribiendo uno se da cuenta que ellos también tienen que recorrer nuestra trama, que no puede prescindir de ellos. Se resisten a irse. Y tienen razón. Y uno también se resiste a que se vayan, así que ahí los obedezco o me obedezco porque a esa altura ese lugar quedaría vacío y si hay personajes que no se van es porque todavía tienen un papel para actuar. Una vez cumplido su rol se van a ir tranquilamente. Ya no queda más por decir. Por otra parte escribir es encontrar un espacio propio. Por algo García Marquez decía que escribir es como levitar.

—¿Los personajes responden con facilidad a tus demandas, o son ellos los que te demandan para que los exorcises del peso de la historia que los condenó a determinismos culturales? —¿Cómo se conjuga lo histórico con la ficción?

No sé si los personajes se dan cuenta del todo del peso de la historia, pero hay momento es que indudablemente toman conciencia, aunque eso implique una derrota o tal vez una victoria secreta. En todo caso les da una dimensión más humana y a veces más trágica, conocer, tomar conciencia. Generalmente cuando uno cscribe dentro de un período de la historia busca personajes poco conocidos que por algún motivo están dentro de los grandes hechos de la historia. Una personaje que sobrelleva una tragedia adquiere dimensiones heroicas y eso nos lleva también a la épica. Y eso puede escribirse aunque sean nombres que nos resultan familiares. Yo creo que los jefes indios de mi novela tienen una dimensión épica. Cada uno a su manera son personajes heroicos. Por ejemplo me enteré que Cafulcurá tuvo un secretario francés que le redactaba sus documentos, porque recordemos que desde la época de Rosas, Calfucurá era uno de los hombres más poderosos del país, junto con Rosas eran los dos hombres más poderosos. Lo que este francés Guinard contó era una memoria de su cautiverio con los indios, más que nada costumbres de los mismos, a la altura en que lo leí, cuando empezaba a prepararme para escribir la novela, todo todo eso ya se sabía. Entonces pensé que este señor francés, a quien apodé el Monsieur en la novela, había perdido una gran oportunidad. A Cafulcurá los diarios de Buenos Aires lo llamaban el Talleyrand de las pampas o el Napoleón de vincha, fue un gran guerrero, gran estratega y diplomático, y creó una gran confederación india, se carteaba no sólo con los comandantes de frontera sino con los presidentes argentinos.
Su ambición y de eso trata El Malón Grande era arrasar Buenos Aires y expulsar al blanco de Sudamérica. Por supuesto ya era imposible a esa altura, ya estaba llegando el telégrafo, el ferrocarril y las remingtons e iba llegando la inmigración. Pero está visto que Cafulcurá pensaba a lo grande y se mantuvo desde la década del veinte en el poder como jefe supremo de los indios Y este francés desaprovechó la oportunidad para narrar cómo era. Y eso me dio un gran espacio para inventar, El francés mío era un boulevardier, que extrañaba París, un hombre de letras ambicioso y algo tirifilo al que no le gusta nada ser cautivo de los indios, pero que poco a poco se va dando cuenta que en ese territorio salvaje para él, Cafulcurá está siempre dos pasos delante. Y ahí, descubre, al fin, a diferencia de Guinard, que si él se empeña en contar lo que ve puede salir un gran libro y hasta es probable que lo reciban en la Academia Francesa, En fin María Rosa Lojo ha dicho que en esa interacción de caracteres tan disímiles se producen algunos de los mejores momentos de la novela.
—¿En qué momento del proceso creativo te sentís más cómodo: cuando abordás los hechos del pasado, o cuando te enfrentás a la necesidad de recrearles una entidad real en el tiempo y el espacio?
Me siento libre en todo momento pero esa libertad se gana. En el caso de una novela que ocurra en el pasado hay que leer e investigar mucho para crear sobre nuestro cerebro o dentro de él una red que es una memoria suplementaria sin la cual no podríamos escribir esa novela. Esa memoria suplementaria es clave para ubicar bien la novela en un determinado tiempo y espacio. Y esos recuerdos de muchos libros se van internalizando así que no es sorprendente tener que leer mucho, no voy a decir cuánto, pero si uno quiere ser verosímil debe ser bastante exhaustivo. Porque hay que entender la época y sus causas y además hay que hacer vivir la novela con la vida de la ficción que son los detalles. Los detalles van vivificando las escenas. Creamos escenas con los detalles y las escenas son como vehículos para que los personajes entren de una manera y salgan de otra manera a como entraron, lo cual ocurrirá de forma definitiva cuando se termine la novela o el cuento y entonces el lector cree en lo que leyó. Los personajes desean determinadas cosas, que para ellos son importantes y por eso actúan.
O porque nada les parece importante no actúan —o actúan con apatía o desatinadamente –como Merseault en El extranjero de Camus— y esa indiferencia es su destino. Y al final de todo cuando finalmente llegamos, si el texto está bien, el silencio habla y eso completa la novela y decimos: “Ah, era esto” y hay como un hueco en el aire que nos habla. Y de alguna manera no queremos abandonar eso, como nos ocurre con las películas de los grandes directores. Mientras uno va saliendo del cine ve personajes parecidos a los que vimos, el director tuvo un mirada tan poderosa que parece que siguiéramos en la película. Y esto se debe a las escenas y los detalles que acarrean convicción sobre ellas. 
Indudablemente si uno narra una época que conoció, la parte de investigación es menor, porque hay cosas que sabemos pero siempre hay que corroborar y averiguar ciertas cosas. También podemos inventar por entero un lugar, un país o una historia como hice con Las voces del reino.
—¿Qué personajes te permiten mayor libertad: los varones o las mujeres?
Cada uno, hombres y mujeres tienen, según su época y su carácter y su situación sus propias libertades y restricciones. Me parece que un escritor es como un actor que se mete en la piel de los distintos personajes, no por eso pierde su individualidad, vuelve a sí mismo, pero antes, durante su vida, ha observado, leído, inventa y eso produce gente, personajes, que pueden ser muy diferentes entre sí y además muy diferentes a él: Yo he sido todos mis personajes, aun los que me desagradan o mejor dicho: seguramente no me identificaba con los que más me desagradan, pero están observados como para que el lector los imagine con la mayor claridad.

—Ernesto Schóo habla de secreta poesía en tus novelas y cuentos: ¿la poesía es tal vez el hilo conductor que oxigena la prosa? 
—Todo tiene que ver con cómo se cuentan las cosas y eso está condicionado con la historia y por qué se cuenta. El estilo tiene que ser como un guante que se adapta a la historia y por eso tiene que ir variando de libro en libro. Por supuesto, como dice Woody Allen siempre va a ser comida china. Con esto quiero decir que siempre llevará nuestra marca, pero uno puede ir ejercitándose en dejar atrás lo logrado como quien sale de un potrero que ya conocemos para ir a otro más grande.
Me parece que parte de la emoción que sentimos al escribir es porque nos aventuramos a una zona que al principio desconocemos. Creo que recién al terminar de corregir a fondo conocemos plenamente, al fin, lo que escribimos.
Lo entendemos a pleno en ese momento y entonces ya nos deja de interesar. En cuanto a la poesía, me importa mucho, tiene que ver, como el humor, que es como un soplo, con la vida de un texto y con la misma vida y su percepción y es sólo levitando gracias a ella que podemos ver el paisaje entero, debe ser una consecuencia inevitable, no un fin en sí mismo, importado, pero, sí, debe ser inevitable.
Y la poesía está en la vida y depende de nosotros verla. Hay muchas maneras de manifestarla o en que se manifiesta Y nos da algo más grande que nosotros y aún que la historia que estamos contando. Es como una rendija por donde se cuela la eternidad, el momento de decir ah, con razón, esto es lo que cierra o completa o inicia bien un párrafo o una frase, mi historia o mi concepto o mi vida. Nos provoca una sensación de gratitud que se vincula con algo más amplio que nosotros, nos hace ver más lejos, nos hace levantar la mirada y nos conecta con los demás por un proceso de simpatía. Indudablemente como vos decís oxigena la prosa. Y nos oxigena a nosotros porque de repente vemos que tenemos más posibilidades.
Que el texto no es sólo la historia sino algo más. Y en nuestros buenos momentos quizás nosotros seamos algo más que nosotros mismos.
—¿Lo poético es en vos una reminiscencia del genio creativo de Silvina Ocampo?
La admiro y la quiero a Silvina me parece no sólo una gran escritora sino una gran poeta, sus poemas me hablan, pero yo tenía de entrada, aún antes de escribir mis primeros cuentos, algo parecido a un equipaje propio que quizás al principio no advertía. Con ella, con solo verla y hablar con ella —y desde luego con Bioy y en su medida con Borges— aprendí muchas cosas, gané mucho tiempo y me divertí mucho. Sus consejos y mis conversaciones con ella y el trato frecuente con Bioy y con Borges fue lo mejor que me pudo suceder entre los 18 y los 25 años, Recuerdo una película más o menos reciente de Woody Allen, Medianoche en Paris, en donde un joven guionista norteamericano que tiene escrita una novela, por un truco mágico del tiempo, que ocurre en París, se encuentra con todos los grandes escritores norteamericanos que en los años veinte vivieron en esa ciudad. Hemingway, Scott Fitzgerald, Gertrude Stein. Tiene suerte. Entabla diálogos con ellos, Gertrude Stein lee su novela, le gusta, y tiene conversaciones muy interesantes con Hemingway, que le repite cuando dices algo think about it, lo cual es un consejo; hay que pensar, considerar las cosas. Esto película de Woody Allen es inolvidable y se da casi como la realización de una posible fantasía de todo joven escritor norteamericano actual, que seguro piensa ojala los hubiera conocido a todos éstos, y me parece que a mí me pasó lo mismo pero de forma natural, sin intervención de un truco mágico en el tiempo; conocí a tres de los más grandes escitores de la argentina de manera completamente fácil y natural, sin artilugios mágicos, aunque hubo muchos momentos mágicos para mí en esos tiempos. Sucedió porque sí. Nos mudamos al primer piso de Posadas 1650, los Bioy vivían en el quinto piso y cuando estábamos haciendo la mudanza me llega una tarjetita de Silvina que decía: sé que escribís, porqué no subís a verme. Así que creo que cumplí el deseo de muchos escritores jóvenes argentinos y de muchos que todavía no nacieron. Creo que ese tiempo fue para mí un tiempo mítico y me ayudó a construir mi identidad y mis valores. He escrito un libro sobre Bioy que se llama Bioy Casares o la isla de la conciencia que refleja mis conversaciones con él y da una idea a la manera del Paris Review de cómo era ser recibido por él para conversar y entablar un reportaje.
A propósito de Silvina y Bioy, ¿en qué medida acompañan tu interioridad creativa, y de qué manera sus voces te advierten ante las dudas, los abismos y el rigor literario? 
Son presencias cálidas que me hacen bien y recuerdo no sólo sus palabras de aliento sino sus advertencias, que ya tengo muy incorporadas. Silvina en ocasiones me decía: lo que a uno más le gusta a veces hay que sacarlo. Decía también que contar un cuento sin haberlo escrito era como destapar un perfume, se iba la esencia. En eso Bioy era distinto; el ensayaba los efectos de un cuento en sus interlocutores o, con más frecuencia con sus interlocutoras, aunque me acuerdo de más de una comida en casa de mis padres, en especial una, donde nos tuvo en vilo con un cuento largo muy gracioso, que luego apareció en Historias Desaforadas, una especie de comedia sexual donde interviene en la escena culminante la reina de Holanda. Otra cosa que decía Silvina era que a los cuentos hay que mirarlos como objetos, creo que con esto quiso decir que están separados de uno. No tiene que haber un orgullo malsano en no corregir y creer que de esa manera se es más auténtico. Lo importante es el cuento no el narcisismo de uno. Por lo general las cosas que parecen más fluidas son las que están más trabajadas. Ambos eran fanáticos de la corrección, de dejar que cada palabra valiera por si misma y yo, por las mías, creía también en eso pero ellos me lo pusieron en palabras y me dieron indicaciones prácticas, sobre todo Silvina. Hemos hablado mucho de libros y autores a medida que yo iba leyendo y me abrieron su biblioteca que leí con mucha atención y con un sentimiento de aventura que me conectaba directamente con el aprendizaje y el placer.
—Podrías hablarnos brevemente de la esencia de cada uno de tus libros…
Como te dije muchos de mis libros están interconectados, tanto cuentos como novelas. Así ocurre con El verano de sol quieto, Algunos cuentos de Cazar un tigre, otros de Memorias del viento y El borde peligroso y la trilogía a la que me referí brevemente titulada El campo Salvaje. Todos estos cuentos y novelas ocurren después del espacio temporal que por ahora ocupa la trilogía que va desde 1873 a 1885, cuando los indios se baten en retirada. El Malón Grande cuenta el ocaso de los indios y ya es otro momento del país. Y El campo salvaje ya no lo es. Esta trilogía sobre la que se apoyan los cuentos posteriores es, como te digo, todo un capítulo aparte, así que para no quedarme solo con eso y porque mi deseo lo requería también hice excursiones fuera de esa mundo narrativo. Eso se da en parte en La casa de la llanura;
El primer viaje, Las voces del reino y El dueño anterior, que trata de algo que siempre quise escribir: una historia de fantasmas. En este caso es en una vieja estancia desatendida ubicada en el corazón ganadero de la República. La cuenca del Salado. Está ubicado en el tiempo actual, Hay polars, ponchos, Direct TV y celulares y ahí volqué mis experiencias como ganadero novel. El fantasma, como lo indica el título, es el dueño anterior, un fantasma conservador que no quiere que las cosas cambien y que se resiste a las innovaciones del nuevo dueño. También es una novela sobre padres e hijos y el apego entrañable a la tierra, que crea un montón de dificultades en la vida de la gente, creo que eso se ve a través de todas estas obras, hay un precio que se paga, a veces queriendo y otras sin querer o porque es inevitable. Pero también creo que en mis trabajos hay muchos buenos momentos, bastante humor, cierta observación de personajes y de costumbres y de experimentos de lenguaje y de estilo que espero interesen al lector cuando mis libros estén más disponibles.
—¿Te sentís bien querido por la crítica y la gente, o sentís que no te perdonan tus ascendientes ilustres en lo literario (lo pregunto por estos tiempos de populismo decadente y rancio). —¿Cómo ves el panorama literario argentino?
—No, no veo que no me perdonen o me guarden rencor por haber conocido a Silvina, Borges y Bioy. Quiero escribir un libro más detallado sobre esa relación. Prefiero no meterme en lo que opinan los demás acerca de mí, algunos, mis amigos, espero, me querrán y otros quizás no tanto, pero muy pocas veces noté una real mala voluntad. Quizás yo no encajaba en el perfil de escritores que durante muchos años pedían las editoriales y mis temas eran propios y personales y no políticos o periodísticos, pero me alegro de haber persistido en ese camino porque creo que todo eso no se había contado desde ese punto de vista. El telón de fondo es la historia del país, así que no son historias del todo inocentes, el campo no está aislado del panorama del país, pasan cosas, de todo tipo, algunas buenas, otras malas, Hay muchos vaivenes emocionales, creo que el arco emocional es amplio y que en algunos libros hay una especie, diría, de paradójica esclavitud de la gente que tiene que llevar adelante esas empresas, esclavitud de la que en general no se dan cuenta del todo, porque les parece inevitable, pero que el lector va notando de a poco, creo. Y creo que hay cuentos que bucean en lo profundo de cada uno. Hasta donde sea. Yo creo que en mis cuentos di con historias muy intensas y espero que queden en la memoria del lector. Empecé escribiendo cuentos porque todo el asunto consiste en dominar desde el principio las unidades cortas y el cuento tiene una gran intensidad y poder por la compresión que impone. Nada puede sobrar, ni una palabra ni una sílaba y todo tiene que ver con el fondo sumergido que recién al final sale a la luz y se completa con el silencio, que debe hablar, como ya dije. El cuento debe ir profundizando en cada escena y revelando de a poco en ese ascenso acerca de qué realmente se está hablando. 
—¿Qué proyectos te rondan? —¿Cómo has conjugado la vida personal con la profesional, con el escritor y el pintor? –¿Qué papel juega la pasión en el oficio de escribir? 

Tengo todavía cuatro novelas inéditas y una a medio escribir. Son: la trilogía, otra más, ya corregida, me reservo de contarla, y otra que espero completar pronto. Y luego quisiera hacer varias excursiones fuera de tierra conocida, subirme a un barco por, así decirlo, como me sucedió con Las voces del reino y los otros libros que te contaba. 
Te cuento que de chico yo creía que iba a ser pintor pero de a poco al dedicarme a la literatura me pareció que ofrecía algo muy propio de mí, más que mis cuadros, y descubrí al ir trabajando que tenía muchas historias para contar que para mí eran muy naturales pero que a los demás les podían parece especiales, me di cuenta. Así que poco a poco dejé de pintar. Quizás me faltó encontrar un maestro, pero me siento bien dedicándome por entero a la literatura.
En cuanto a la pasión es el motivo de todo, si no hubiera sería muy inútil dedicarse a algo que a uno no le gusta o no le entusiasme.
Uno vibra como un diapasón al escribir algo. Yo vivo cada novela, cada cuento como una historia de amor que me ocupa totalmente y tengo que apartarme de ellos a los codazos para vivir una vida normal con afectos y amistades. Porque la vida cotidiana me gusta y le doy importancia y mucha, a mis hijos, a mis relaciones y a la amistad. En mi experiencia las novelas son como amores absolutos, totales, que hacen que el mundo receda un poco. El atractivo del cuento es que uno entra y sale con la historia hecha en relativamente poco tiempo. Así que da una sensación de variedad y no tiene la obligatoriedad que uno siente cuando tiene que terminar una novela. Y al escribir ocurren cosas, sincronías, uno encuentra las cosas a medida que las necesita, tengo muchas anécdotas sobre esto. Y si uno escribe una novela y además está enamorado, mejor todavía. Como dijo Hemingway las ventajas de estar enamorado son tantas que no hay necesidad de nombrarlas.

—¿Te parece que el libro tal como lo conocemos tiene futuro? —¿Hay lectores, o disminuyen a medida que avanza la tecnología y la informática? —Hay más gente que escribe o que lee, ¿Cuál es tu sensación? —¿Los que escriben ¿leen lo suficiente? (Tal vez si leyeran no escribirían, o por lo menos cuidarían más sus escritos). 
Te voy a tratar de contestar estas preguntas, como pueda, porque sé tan poco como todos. Creo que los lectores de verdad han sido siempre una minoría. En mi colegio, en mi clase yo era el único lector. Y lo mismo veo en los amigos de mis hijos. Mi hija Dulce de 20 años es lectora, acaba de darme una gran satisfacción porque estos días terminó la lectura de La noche que me quieras que le gustó mucho, me dijo, y estaba realmente encantada con la historia, sus vaivenes y su final, que yo creo que es como una nota de armonía y, espero, de coraje y continuidad. El telón no baja hasta que realmente termina la obra, es decir la vida de cada uno.
Obviamente la tecnología avanza y va a avanzar más. Yo he dado muchas clases, desde siempre he dado cursos y hace treinta años o más que tengo talleres literarios acá en mi casa pero también en la Universidad de San Andrés, en la Academia del Sur, en la UADE y en universidades de EEUU. Me encanta enseñar y me doy cuenta que a la gente le gusta aprender y se alegran porque los libros los sacan de la noria cotidiana de los problemas tan repetidos de nuestro país y sus vidas. Así que ahí esta él goce al que no debemos renunciar ni como lectores ni como escritores, porque la verdad es que es un privilegio muy de uno leer o escribir un cuento o una novela. Ninguna máquina lo puede hacer por uno, hasta ahora por lo menos porque entra la totalidad de la memoria, de las asociaciones, de la imaginación y creo que eso va a resultar dificilísimo para las computadoras. De todas maneras, yendo a la práctico también hay que aprender a tirar del carro, si estoy escribiendo una novela yo me conformo con escribir 2000 palabras por día en veinte días son 40.000 y aunque uno no llegue a eso es una buena cantidad. Acá en el colegio te decían composición. En el mundo anglo dan el marco o el formato, como si a un pintor le entregaran una hoja en blanco y él tendría que escribir dentro de eso. Graham Greene escribía 1000 palabras por día. Borges y García Márquez una página o sea 350 palabras. Aunque a García Márquez le creo poco. Creo que un novelista necesita recorrer más distancia. Eso sí, el trabajo de corregir es infinito y no se termina hasta que uno realmente encuentra que cada palabra está en el lugar debido, exactamente como y dónde debe estar. Hay que estar dispuesto a dedicarle mucho tiempo, muchas veces más de lo que se tardó en escribir la novela. Y creo que la inspiración sabe quién está interesado por ella y vuela muy cerca si uno se pone en actitud de ir contando la historia, que tiene que ir surgiendo de adentro. No es, por lo general, un rayo divino. Se presenta como una escena, una situación o hasta una voz que aparece en la página, aún cuando uno no sabe dónde va. Así me pasó con La voces del reino. Primero vino la voz roja, eran unas pocas frases y luego aparecieron las demás. Al poco tiempo tenía la estructura general de la novela, pero quería escribir a ciegas, sólo con la imaginación y fui inventado los episodios a medida que los escribía. Y todo cerró perfecto porque de vez en cuanto paraba y pensaba y siempre sucedía algo que me sorprendía a mí y me alegraba mientras contaba las evoluciones de mis personajes.
Por último me parece que nuestro trabajo es uno de los últimos trabajos artesanales del mundo y creo que de alguna manera resiste y va a resistir, quizás más arrinconado, pero a la vez el destino es tan impredecible que tal vez en algún momento muchos quieran oír una voz humana y eso se valore. Algo de esto está pasando con las series, creo que va haber una alianza entre la literatura y la imagen y que eso va a ser parte del mundo que vamos a vivir. Para terminar, leer, como te dije, muy pocos jóvenes leen, pero hay excepciones. Lo principal es enseñarles a pensar por su cuenta y a disfrutar y que sepan que sino entienden a Borges, por ejemplo, no es que sean tontos sino que les faltan algunas llaves, que les podés dar en una charla o una lectura guiada. Mi experiencia de profesor de taller literario y cursos es que mucha gente se encuentra con una gran sorpresa al acceder a la literatura. Tal vez porque si uno enseña con pasión siempre encuentran a la voz humana con sus grandeza, abismos, ocurrencias, personajes, humor, dramatismo y, sobre todo, libertad.


Un Jorge Torres Zavaleta entrañable, sencillo, auténtico y apasionado por su vocación; escritor con todas las letras que nos reeconforta en estos tiempos de tanto advenedizo. Hemos compartido su palabra sin cortes, ni acotaciones para que nuestros lectores tengan la oportunidad de reconocer las diferencias y a un verdadero escritor.


José luis Thomas-Norberto García Yudé