sábado, 4 de febrero de 2012
sábado, 14 de enero de 2012
Las cosas por su nombre
Las cosas por su nombre
(Nota publicada en el número 118 de Notiserrano)
Por José Luis Thomas
Cuando las palabras son vaciadas de contenido o como se dice vulgarmente “nos quieren hacer pasar gato por liebre”.
La palabra, su significado literal y el concepto que deriva en la conciencia popular debería remitir a una comprensión clara de la expresión humana. Pero no siempre es así.
Los ejemplos abundan, pero me voy a referir a uno muy popular y de moda.
Estamos en tren de comprender que todos somos diferentes, de tal modo que la homosexualidad, por estos días se estaría aceptando, por lo menos en lo aparente. Aún la sociedad guarda para esta forma de sexualidad algunos o varios prejuicios que no se anima a demostrar en virtud de no parecer atrasado.
Sin embargo, y referido al tema inicial, es interesante revisar algunos aspectos relacionados con la concordancia entre la palabra y su significación profunda.
Todas las personan podemos tener hijos; esto es independiente de la elección sexual y podemos sentir que somos respecto de ellos, padre o madre.
En el caso de los heterosexuales no habría inconveniente en la utilización de cualquiera de los apelativos de acuerdo con el género de cada uno.
La cosa comienza a chirriar cuando homosexuales y travestis eligen ser llamados padres o madres.
Y para dar un ejemplo bien crujiente he de referirme a Florencia de la V. Todo está bien con su sexualidad, con su arte, con su vida. Pero Florencia de la V. es un travesti que conserva su pene, no se ha operado. Esto no fue impedimento para que los que administran las leyes hayan vulnerado el espíritu de las mismas y le hayan otorgado su documento femenino. Es decir es un hombre, puesto que aún conserva el pene aunque su psicología diga otra cosa, y tiene un documento en el que figura como mujer. Otra demagogia más de los poderes o de quienes se arrogan la impartición de los Derechos Humanos (tan de moda por estos tiempos así como la ausencia de obligaciones y respeto por “el otro”, que también tiene sus derechos).
Una cosa son Los Derechos Humanos y otra muy distinta la permisividad de incoherencias conceptuales.
Y aquí me permito ampliar la significación de esta particularidad en virtud de esa incongruencia que lleva a confundir los conceptos que conforman la realidad.
Que Florencia no se haya operado es hasta el presente una indiscutible certeza de que su pene le es de utilidad en lo sexual. Es decir, es una persona con documento femenino que siente como varón a la hora de obtener placer sexual y darlo a otro. Es un fraude psicológico dirigido a la sociedad. Es una distorsión de las formalidades éticas y una desconsideración hacia sus congéneres.
Su esposo, es a su vez un homosexual tapado, (como tantos que no se animan a vivir con autenticidad) por cuanto goza del placer sexual entre dos varones, aún cuando tenga una esposa con documento femenino, pero que en lugar de vagina tiene pene. Separemos lo emocional que impide ver lo que es; es decir, una incoherencia que genera confusión y conduce el nivel de comprensión de las relaciones humanas a lugares en los que se devalúan las ideas, los conceptos y la autenticidad. Me permito deducir estos aprioris del hecho de que Florencia no se opera, porque sabe que el día que lo haga se acaba su matrimonio, puesto que a su pareja lo que lo estimula es justamente el pene.
Pensemos un instante: Un hombre que se acuesta con un travesti que parece mujer pero que en realidad es hombre, induce a considerar que el supuesto varón que elige este tipo de relación no asume su homosexualidad.
Luego Florencia tiene dos hijos de los que dice ser la madre; es decir una persona que siente como mujer pero utiliza su pene para darle placer a su marido, pretende imponer la idea de que es una madre. Y asevero esto porque si no fuera así, si no le diera placer, ya se habría operado. Es decir la sociedad debe asimilar que una madre ahora puede ser un hombre con pene.
Toda una confusión innecesaria.
Todos podemos tener hijos y criarlos independiente de la sexualidad que aceptemos tener.
Pero si un varón travestido (que aún conserva su pene) se hace llamar madre, está devaluando a todas las mujeres a las que llamamos madres.
Esta incoherencia, este modo de atropellar el lenguaje no es inocente; genera en lo profundo de la psique un relajamiento de aquellas funciones básicas que moderan el comportamiento social.
Y así en todos los niveles, las palabras están siendo vaciadas de sus contenidos y la sociedad se pierde en la multiplicidad de niveles de comprensión y casi está quedándose sin ellas. Ya no hay riqueza oral para expresar las ideas; la reducción del lenguaje es una evidencia que podemos parangonar con la disminución de hielos en los polos, paradigma que permite ver las mutaciones naturales por un lado y las humanas por el otro, en una suerte de vasos comunicantes que revelan la correspondencia global.
Podemos decir, en el caso de Florencia que todo está bien y quedarnos asimilando un absurdo para no desgastarnos, sin embargo, esa técnica por la cual pretendemos no darle trascendencia a las evidencias, no significa que no sea recogida por el inconsciente del que fluirá sin el control de nuestro yo de mil maneras, que a la postre se nos devolverá en “un estado de desasosiego, angustia, frustración, hasta llevarnos a la depresión”.
Son muchas las ocasiones en las que pretendemos que las cosas no pasan, no son, lo que no significa que no nos afecten y como la vida es relación, las consecuencias las sufrimos todos.
Cuando Florencia de la V. se opere, será un mujer y será natural llamarla madre, pero mientras conserve su pene lo natural será llamarle padre, aunque esté vestido como una mujer.
De lo contrario estamos dándole el mismo rango a lo real que a lo aparente y en ese juego permisivo y peligroso perdemos de vista la autenticidad y todo se vuelve una mentira. Por eso desde hace tiempo la sociedad padece de anomia, una profunda falta de confiabilidad. Desde hace mucho venimos devaluando la palabra y advertimos que no se corresponde lo que se dice con lo que se hace.
Los cambios son parte del movimiento (no siempre evolutivo) y como son una evidencia debemos aceptarlo, lo importante también –para no caer en profundas confusiones– es llamar a las cosas por su nombre.
Nada más hermoso y loable que “ser lo que se es”, con autenticidad y sin eufemismos; así las diferencias, lejos de separarnos, nos unifican en la validación de “seres humanos”, puesto que todos somos diferentes y no sólo por los “dones” que recibimos al nacer sino por la elecciones en cuanto a los valores permanentes en medio de la mutabilidad, que cada uno elige para vivir en este mundo y en relación con todo lo que es y éstos son: autenticidad, honradez, sencillez, humildad, visión bidimensional de los alimentos terrestres, coherencia, trabajo, respeto por cada criatura del planeta y por cada átomo que mantiene la cohesión universal, comprensión y amor. Todas estas cualidades hacen a la estructura de una personalidad consciente del sentido de la vida.
jueves, 23 de junio de 2011
¡Qué Madre! ¡Qué Hijo"
Como dice el tango: Todo es igual, nada es mejor...
La realidad es más sorprendente que cualquier ficción. En nuestro país, sobre todo, los actos cotidianos y los que se derivan de los poderes reinantes, se convierte en folletín de alguna novela sensiblera y mediocre que enrolla a la gente del pueblo como partícipes de ese contexto. Somos parte de la trama y si bien nos reconocemos en esos personajes taimados y ladinos, escuchamos y miramos con asombro lo que nos devuelven la voz y la imagen. Desfilan ante nuestra paciencia indolente una sucesión de actos ignominiosos, atropellos de toda índole y malversaciones tan luminosas que encandilan la vergüenza.
Son tantos los hechos cotidianos que delatan la inmoralidad del pueblo argentino, sobre todo de los que detentan el poder de turno, que por elegir uno al azar, al generoso azar, haré algunas reflexiones sobre el caso Schoklender.
Qué el haya actuado como todo indica que lo hizo, no me sorprende.
Que el gobierno haya actuado como lo hizo, no me sorprende; pero que esa institución de la democracia y de los Derechos Humanos que es Las Madres, haya dejado de lado su imparcialidad, sus objetivos específicos y su lugar dentro del orden guardián de los derechos de cada ser humano para convertirse en una empresita constructora, me desilusiona y me llena de dolor.
Fue raro que las Madres acogieran en su seno a un sujeto que asesinó a sus padres. Más allá de toda falsedad o verdad con respecto al caso judicial. La duda misma debería haber precedido con sentido común, en la elección de alguien que se presuponía un delincuente. Quizás fue porque se tomó al sujeto tratando de mostrar que no se discriminaba, pero más bien sonó como una afrenta.
Bonafini, fue desdibujándose con el paso de los años. Dejó paso a un ser desmedido, escatológico, que asumió una bandera equivocada, la del poder, la del partidismo, la del odio, la venganza y las divisiones.
Finalmente se han convertido en lo que perseguían. Tanto ellas, como abuelas. Se ha desbocado el sentido de justicia para atropellar de la misma manera que los militares atropellaron sus derechos.
Pareciera que digo algo exagerado puesto que no se mata a nadie ni se lo desaparece; sin embargo están vulnerando los derechos de los hijos de Noble al pretender que se hagan el ADN. Actúan igual que los militares, “desconocen la voluntad y el libre albedrío de los ciudadanos”. Han dejado de sugerir, de orientar, de acompañar y ayudar, para imponer su visión, siendo co-partícipes de la política del gobierno de turno.
Ya no son creíbles estas venerables ancianas. No son inocentes. No son imparciales. No están para custodiar, sino para negociar y manipular la sensibilidad popular necesitada de algo en lo qué creer.
Ellas, han abandonado su marcha silenciosa alrededor de la plaza, han perdido el poder del amor y del silencio; han sucumbido al poder, han tomado partido por una parte de la sociedad.
Ya no unen, ahora dividen.
Han dejado caer el pañuelo blanco en el fango que revuelven los hombres que han perdido el sentido de patria.
José Luis Thomas
La realidad es más sorprendente que cualquier ficción. En nuestro país, sobre todo, los actos cotidianos y los que se derivan de los poderes reinantes, se convierte en folletín de alguna novela sensiblera y mediocre que enrolla a la gente del pueblo como partícipes de ese contexto. Somos parte de la trama y si bien nos reconocemos en esos personajes taimados y ladinos, escuchamos y miramos con asombro lo que nos devuelven la voz y la imagen. Desfilan ante nuestra paciencia indolente una sucesión de actos ignominiosos, atropellos de toda índole y malversaciones tan luminosas que encandilan la vergüenza.
Son tantos los hechos cotidianos que delatan la inmoralidad del pueblo argentino, sobre todo de los que detentan el poder de turno, que por elegir uno al azar, al generoso azar, haré algunas reflexiones sobre el caso Schoklender.
Qué el haya actuado como todo indica que lo hizo, no me sorprende.
Que el gobierno haya actuado como lo hizo, no me sorprende; pero que esa institución de la democracia y de los Derechos Humanos que es Las Madres, haya dejado de lado su imparcialidad, sus objetivos específicos y su lugar dentro del orden guardián de los derechos de cada ser humano para convertirse en una empresita constructora, me desilusiona y me llena de dolor.
Fue raro que las Madres acogieran en su seno a un sujeto que asesinó a sus padres. Más allá de toda falsedad o verdad con respecto al caso judicial. La duda misma debería haber precedido con sentido común, en la elección de alguien que se presuponía un delincuente. Quizás fue porque se tomó al sujeto tratando de mostrar que no se discriminaba, pero más bien sonó como una afrenta.
Bonafini, fue desdibujándose con el paso de los años. Dejó paso a un ser desmedido, escatológico, que asumió una bandera equivocada, la del poder, la del partidismo, la del odio, la venganza y las divisiones.
Finalmente se han convertido en lo que perseguían. Tanto ellas, como abuelas. Se ha desbocado el sentido de justicia para atropellar de la misma manera que los militares atropellaron sus derechos.
Pareciera que digo algo exagerado puesto que no se mata a nadie ni se lo desaparece; sin embargo están vulnerando los derechos de los hijos de Noble al pretender que se hagan el ADN. Actúan igual que los militares, “desconocen la voluntad y el libre albedrío de los ciudadanos”. Han dejado de sugerir, de orientar, de acompañar y ayudar, para imponer su visión, siendo co-partícipes de la política del gobierno de turno.
Ya no son creíbles estas venerables ancianas. No son inocentes. No son imparciales. No están para custodiar, sino para negociar y manipular la sensibilidad popular necesitada de algo en lo qué creer.
Ellas, han abandonado su marcha silenciosa alrededor de la plaza, han perdido el poder del amor y del silencio; han sucumbido al poder, han tomado partido por una parte de la sociedad.
Ya no unen, ahora dividen.
Han dejado caer el pañuelo blanco en el fango que revuelven los hombres que han perdido el sentido de patria.
José Luis Thomas
domingo, 12 de junio de 2011
Y fue...
Poema de mi libro Todo lo que dicen mis pecados
Gaudium plenum
Alegría plena
Y fue mirarte y ver la luz
saber en un instante que el resplandor
venido de tus ojos era el presagio del amor
la tierna longitud del prodigio de ser
el nudo angular por donde fluyen las cotidianas
urgencias Los avatares sin nombre la promesa
urgente de sentir el clamor de la sangre
ese flujo de eones que deviene del alma
de tiempo en tiempo de voluntad en voluntad
y volviendo a tu mirada me pierdo en ella como un
crepúsculo que precede a las sombras y me cubre
me libra de todos los temores Esos que asaltan mis
vigilias adientes Mis desvelos helados Por eso
vuelvo a la memoria de tus ojos que guardo en la
penumbra de todos los sentidos y me quedo
abierto en luz dispuesto a la contienda del amor
que engendra una y otra vez el principio de todos
los principios
Así fundidos en el resplandor de los silencios somos
el nombre que se imprime en el círculo sin fin del
universo paciente que se da y se da sin solución de
continuidad.
Gaudium plenum
Alegría plena
Y fue mirarte y ver la luz
saber en un instante que el resplandor
venido de tus ojos era el presagio del amor
la tierna longitud del prodigio de ser
el nudo angular por donde fluyen las cotidianas
urgencias Los avatares sin nombre la promesa
urgente de sentir el clamor de la sangre
ese flujo de eones que deviene del alma
de tiempo en tiempo de voluntad en voluntad
y volviendo a tu mirada me pierdo en ella como un
crepúsculo que precede a las sombras y me cubre
me libra de todos los temores Esos que asaltan mis
vigilias adientes Mis desvelos helados Por eso
vuelvo a la memoria de tus ojos que guardo en la
penumbra de todos los sentidos y me quedo
abierto en luz dispuesto a la contienda del amor
que engendra una y otra vez el principio de todos
los principios
Así fundidos en el resplandor de los silencios somos
el nombre que se imprime en el círculo sin fin del
universo paciente que se da y se da sin solución de
continuidad.
sábado, 11 de junio de 2011
lunes, 6 de junio de 2011
Este ya
Poema de mi libro Todo lo que dicen mis pecados, publicado en 2004
Rumor multitudinis
El ruido confuso de la turba
Este ya no es mi mundo -dijo álguien
lo dijo como quien descubre la naturaleza exacta de
las cosas El sutil desvanecimiento de todas las
inocencias Cuando ya no queda casi nada en pié Sólo
el vestigio de lo que no fue
Por eso el mundo se vuelve extraño solitario casi
inaccesible La muerte de cosecha en cosecha arrancó
las voces que le daban sentido al propio grito Se llevó
las certezas Los júbilos Dejó en descubierto los
espacios que otros ocupaban El equilibrio de sus
mundos mezclados con los nuestros Los conflictos
Los amores Los odiados mandatos Ahora son el
abismo donde cae la mirada en desolado desconsuelo
Y uno avanza sin emabargo a tientas bajo el peso de
lo que se es y ya no puede negarse y lo nuevo que exige
que apura que cansa que se vuelve incomprensible
mientras se desvanece poco a poco el contorno que
delinea la figura que nos nombra
Rumor multitudinis
El ruido confuso de la turba
Este ya no es mi mundo -dijo álguien
lo dijo como quien descubre la naturaleza exacta de
las cosas El sutil desvanecimiento de todas las
inocencias Cuando ya no queda casi nada en pié Sólo
el vestigio de lo que no fue
Por eso el mundo se vuelve extraño solitario casi
inaccesible La muerte de cosecha en cosecha arrancó
las voces que le daban sentido al propio grito Se llevó
las certezas Los júbilos Dejó en descubierto los
espacios que otros ocupaban El equilibrio de sus
mundos mezclados con los nuestros Los conflictos
Los amores Los odiados mandatos Ahora son el
abismo donde cae la mirada en desolado desconsuelo
Y uno avanza sin emabargo a tientas bajo el peso de
lo que se es y ya no puede negarse y lo nuevo que exige
que apura que cansa que se vuelve incomprensible
mientras se desvanece poco a poco el contorno que
delinea la figura que nos nombra
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